TIP METROHUERTO 01: EL AJO

ajoLas propiedades del ajo como condimento y como antibiótico eran conocidas ya desde antiguo por los egipcios y los romanos.

Éstos últimos, además, le atribuían la capacidad de aumentar la fuerza y el valor de quien lo consumía por lo que se lo proporcionaban a los atletas antes de saltar a la pista del circo. También se lo daban a los soldados que iban a entrar en la batalla. ¿Cuántas batallas ganaron los romanos gracias al suplemento de ajos al que sometían a sus centurias? es un misterio de la historiografía, pero dada la extensión de su imperio no podemos decir que les fuera mal.

Mas no quería hablar hoy de las virtudes del ajo (como antiséptico -científicamente comprobada- y como vigorizante -pendiente de demostración-) sino de otra más literaria, más exotérica, más poética y más estrambótica: ¿sirve de verdad el ajo para ahuyentar a los vampiros? Y en ese caso ¿se lo tiene que comer el vampiro o es suficiente con que se lo coma uno? ¿vale en polvo o tiene que ser la cabeza entera?

En MetroHuerto no podíamos dormir con esta preocupación. Hemos investigado y resulta que la culpa de esta creencia la tiene Bram Stoker, el autor de la novela Drácula, ya que a la hora de documentarse para escribirla, encontró una enfermedad, la porfiria eritropoyética congénita, cuyos síntomas (fotofobia, anemia y retracción de las encías) le venían al conde Drácula mejor a Cenicienta su zapato. Y resulta que esa enfermedad se agrava con el consumo de ajo, incluso con el olor de los ajos, lo que viene conociéndose como ajifobia.

Así que ahora ya lo saben, si el vampiro está sanote, no hay manera de ahuyentarle con ajos. Consideren el método del crucifijo, que ese no tiene estudio clínico en contra, y dejen los ajos para ahuyentar a los vecinos parlanchines, al compañero sobón o a los estreptococos, con esos no falla.

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