5 Nombres que no deberías ponerle jamás a tu perro

jazz

Todos los humanos deseamos dejar nuestro granito de arena a la humanidad, colaborar de alguna forma a hacer el mundo un lugar mejor. Mis últimas experiencias en el mundo de lo espiritual me han sensibilizado en este sentido. Imbuido de esa llama trascendental que me arde dentro escribo este post.

Gracias, gracias, hermanos.

Es mi manera de aliviar el sufrimiento que padecen muchos perros acarreando toda su vida nombres que son una mochila llena de piedras, y también de evitar el penar de dueños voluntariosos y bien intencionados que perjudican a sus canes y se llevan por el camino reprobaciones y risitas. Y todo por no haber elegido bien el nombre de su mejor amigo.

Por eso, nunca le ponga a su perro: 

1. Lola, y en general nombres comunes entre las personas. Usted sólo debería llamar Lola a su perra si tiene una suegra o familiar de la que quiera vengarse, ya que frases como: “A Lola le encanta que le rasquen la barriguita” o “Pillé a Lola mordisqueándome el albornoz” pueden desatar la hilaridad en una paella familiar de domingo, de todos, menos de la prima Lola, a nadie le gusta tener en la familia un perro que se llama como él/ella, por muy amante de los animales que se sea. Y lo digo por experiencia.

2. Linda, Luna, Canela o Blacky. ¡Por Dios, por Dios! no hay nombres más vulgares y repetidos en los parques españoles. Me recuerda a esas esposas que llaman a su marido cariño porque se les ha olvidado hace tiempo el nombre de pila verdadero. Diantres, para eso llámalo “perro”. Igual que la Ley prohibe ponerle a un hijo el nombre “niño” o “hijo” (por ahora) no es así para en caso de una mascota. Perro es perfectamente aceptable, y él lo agradecerá. “Perro, ven aquí, vamos, da la patita, Perro”. Pero Canela, jamás

3. Max, Rocco, Zeus y en general aquellos nombres que hayan sido utilizados históricamente por actores porno. Recapacite, incluso aunque su perro sea un fortachón y vaya por el parque agitando con fruición la pelvis como muñeco de Elvis en el salpicadero de un Seat 1430, contra todo aquello que se le pase por delante, puede que en un momento usted se vea seducido por la idea de castrarlo, y entonces el nombre sólo le va a causar chistecitos y vejaciones entre los demás canes de la comunidad. ¿Y usted? Es fácil que se vea en la situación de escuchar:

—Uy, que perro tan cuqui ¿Cómo se llama?

—Rocco

—¿Rocco? Pero, está castrado ¿no?

4. Trotsky, Lenin, Mao… puede que te posean raudales de ideología de un signo o de otro, o que tu admiración por esos personajes históricos sea exacerbada, pero tu perro sencillamente no tiene la culpa. Los perros no pueden votar (por ahora), ni siquiera pueden votar las normativas que a ellos les afectan (esto es una tremenda injusticia) y está feo que tú obligues a tu mascota a cargar con el cartelito como si fuera la pegatina en la parte de atrás del coche “Voto a Trump”. En cambio pueden ser aceptables nombres históricos más modernos: “Tácher”, va bien para una Yorkshire, o “Merkel”, para un pastor alemán. Piénsalo bien: “Tácher, no le robes el bocadillo a los niños” o “Merkel, no puedes ir por ahí cag*ndote en cualquier sitio como si el parque fuera tuyo” son ejemplos de expresiones que pueden hacerte famoso en el barrio en el barrio.

5. Aristófanes, Niestche, Demóstenes, Schopenhauer… una de las grandes ventajas de tener una mascota es que ayuda a ligar en el parque. Ya no tenemos edad para ligar en el gimnasio, cualquier yogurín con la testosterona alta puede hacernos sombra. Y tampoco en Carrefour, donde hay un evidente exceso de oferta, en cambio, siempre nos quedará el parque. Pero, claro, lo más socorrido para llamar la atención en esos momentos es gritar el nombre de tu chucho, Y si eliges un nombre demasiado enciclopédico ninguna persona del sexo opuesto que haya llamado a su perro Toby, Luni o Chispi, se va a acercar nunca a ti, jamás. Se sienten intimidados/as. Y tú no quieres socavar la autoestima de tus vecinos de parque ¿O sí? En cambio prueba a llamarlo Tinder o Badoo, son nombres que quedan fenomenal en un perro y ayudan mucho a empezar una conversación, son nombres que pueden abrir muchas puertas.

Él lo sufrirá en silencio pero, si le quieres, no le hagas eso.

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