Muerde

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La misma fuerza que me dispara, me para.

Lo mismo que me hierve dentro, me muerde.

Lo he escuchado. Varias veces. El último disco de Sabina está lleno de trucos. Trucos malos de prestidigitador cansado, o perdido. Eso pienso, es sólo mi opinión, mi opinión de hoy.

Tengo un cuaderno donde apunto la lista de la compra, los metros cuadrados que tengo que pintar. Y también las poesías.

Apunto las putadas, las puntadas, las punzadas, las penas y si me falta papel higiénico. No hay cosa que me fastidie más que se me acabe el papel higiénico.

Hoy he hecho sólo 90 kilómetros en el coche, eso baja la media.

Me joden el protocolo, los recovecos, las estrategias. Otros días me hacen gracia. Hoy me joden. En estos casos conozco tipos que se van al bar a echar un rato con Daniel, Jack Daniel, yo prefiero hacerle una visita a Merlin, Leroy Merlin. Pero hoy, ni por esas, todos los pasillos, todos los tornillos, me parecían iguales.

—¿Dónde estás? —me pregunto.

Me lo pregunto a mí mismo, refiriéndome a mí mismo.

—Solo.

—La pregunta era dónde, no cómo.

Yo no soy hombre de bares, soy hombre de ferreterías. Algo está fallando cuando en una ferretería en vez de dispararme, me paro.

Pero se pasa. Eso también lo se. Pasa, todo pasa.

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9 comentarios sobre “Muerde

  1. La mano que escribe, no escribe.
    Y la mano que toca:
    ¿ Está tocando ?

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