Contigo me pasa lo mismo

lampara-espejo

Me cojo cariño con la distancia,
de cerca no me soporto.
A primera vista casi siempre me caigo mal.
Me pongo muchos defectos, me miro con malos ojos.
Contigo me pasa lo mismo.

Otra cosa es cuando me toco, no hay nadie que me conozca mejor. Nunca me hago daño, siempre me doy gusto. A veces es un puro trámite: delicioso y efectivo trámite, como el rascarse. Otras un acto reflejo, otras una discreta aventura. Hay días fast food y días slow cooking.
Contigo me pasa lo mismo.

No me tengo respeto, no me hago caso, lo que me propongo un lunes se me ha olvidado el martes. Me reprendo, pero da lo mismo, ni puto caso. Creo que me tengo cogido el tranquillo. Exceso de confianza.
Contigo me pasa lo mismo.

Hemos quedado a desayunar.
Estamos los dos a café con sacarina.
Sería todo más fácil si nos permitiésemos unos churros, y untarlos en chocolate y/o en azúcar. Los churros unen mucho, el chocolate y el azúcar… qué te voy a contar. No hay mejor manera de limar diferencias que compartir una ración de churros calentitos. Si Stalin hubiera compartido una ración de churros… otro gallo le habría cantado a la humanidad. Claro que esto es una hipótesis mía, que nunca se podrá comprobar.

Contigo me pasa lo mismo. Sí, ya lo creo, tú y yo también somos una hipótesis que nunca se podrá comprobar.

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