No te rindas

reflejosYa ves, aquí sigo.

Con mis ensimismamientos. A mis cosas.

Mis nostalgias, mis anhelos, mi ahora apenas detenido.

No he aprendido a esconder el yo en los versos, a maquillarme el ombligo usando perífrasis y terceras personas.

El ayer emboba y el mañana asusta. Sólo este instante es un regalo.

Se me amontonan las filosofías, se me desordenan, se me insubordinan como las herramientas olvidadas en el viejo cobertizo.

No te rindas, yo también, a veces, cuando me miro, veo un perfecto gilipollas.

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2 comentarios sobre “No te rindas

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