Pensamiento

Sentado en la cocina con una pila de platos sucios esperándome. Miro el hueco que dejó el lavavajillas (no me tocó en el reparto) y pienso en las ausencias, las cooperaciones, las complicidades y en la existencia en general. Tengo tendencia a pensar que me vendría bien, un lavaplatos, y más en estos momentos en que el fregadero rebosa pero…

He tenido en la vida épocas de lavavajillas y épocas de Fairy. Y pienso que, aunque me ha resultado cómodo cuando ha estado, nuestra relación nunca incluyó el cariño en ninguna de sus formas. Aquí lo digo y lo señalo: nunca me encariñé con el lavavajillas. Y eso que soy de los que apuran el cepillo de dientes hasta que deja de ser rocabili para hacerse punki, y muy punki. Y luego busco uno del mismo color por puro romanticismo. Tardo años en tirar una camiseta deshilachada y con los colores desvaídos. Me apiado de una batidora que no siempre gira y mantengo largas conversaciones con la lavadora. Pero el lavavajillas. Eso de que no se vea lo que pasa dentro me escama… no es fácil confiar en un lavaplatos. Además les huele el aliento. Y los vasos, que entran sucios y relucientes, salen después límpios pero rayados y sin fulgor. Es como si además de quitarles la grasa los regañara. Os habéis fijado lo quietos que se quedan los platos al acabar el aclarado, no es por respeto, es por miedo.

Así que mira, hoy agarro el estropajo lo unto de Fairy limón y conecto el telediario -el telediario es como la niu-eich: soso, poco enjundioso, pero apropiado para fregar- Me va a quedar como una patena.

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2 comentarios sobre “Pensamiento

  1. Buen hombre, perdone que lo diga, pero es usted cáncer, y que me corrijan si me equivoco los otros cangrejos pero a mi me pasa lo mismo. Nunca tuve un lavavajillas . Así que mis momentos siempre han sido Fairy, -es decir cosa de hadas-, lo bueno de todo es que… como le voy a decir, no es que me guste fregar los platos, pero es un trabajo que me relaja, por la mañana en vez de poner el telediario, -cosa que ya no soporto- yo me pongo a Chet Baker y venga! mano sobre mano, plato sobre plato, y así me despierto, mientras el señor sopla o canta, que no e que cosa me gusta mas. Tampoco me hicieron nunca gracia los lavavajillas, no he visto cacharros mas rayados y sucios que en las casas donde piensan que TODO el trabajo lo hace el solito.

  2. Además,
    voy al mercado, limpio la alcoba,
    hago la comida, lavo la ropa.
    A mí no se me caen los versos
    por tan poca cosa.
    G.F.

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