Fidelidad

fidelidadEntro en Caprabo.

Compro ocho cocacolas laitlimón, una bandeja de setas, un filete de fletán y cuarto de jamón york.

Lo pongo en la cinta mientras miro a la mujer que va delante de mí. Miro lo que ha comprado: sanjacobos congelados, gratinado de berenjenas congelado, pizza congelada, patatas prefritas congeladas y una caja de helados. Y también le miro el culo, que resulta armónico con lo que ha comprado: anodino y frío.

Sé que la cajera me preguntará si tengo tarjeta de fidelidad de Caprabo, y ya empiezo a ponerme nervioso. ¡Pero si le he contestado varias veces, a todas y cada una de las cajeras, que no! ¿Por qué insiste tanto? ¡¡Que no!! ¡¡¡que no!!! Pero no me gusta defraudarla, es la del piercing en la ceja. Ya me lo preguntó el viernes, y le dije que ¡¡No!! Aquí lo escribo con dos exclamaciones pero a ella se lo digo bajito y con educación.

-Once euros con veinte ¿tiene tarjeta de fidelidad Caprabo?

No
.

-¿Quiere hacérsela?

-Fidelidad, fidelidad… si yo le contara.


¿Qué es a7manos? La imagen es de Orti


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5 comentarios sobre “Fidelidad

  1. Mariano, por Dios ¿cómo puedes decir eso? Si sabes que te llevo en el corazoncito. Te ha tocado la fibra lo de la fidelidad, no me digas más.

  2. Poeta urbano. Eso es otra canción pero como ya no me ajuntas…. JAJAJAJAJ!!! Abrazo.

  3. Que no te lo creas, como todo no es tarjeta de fidelidad, sino de tenerte agarrado por ahí mismo, así se lo que compras, lo que comes y extrapolando hasta como tienes el culo… La fidelidad para Caprabo es desafortunadamente como la fidelidad sin amor solo quiero saber donde estás, que compras, para quien lo compras…

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