5 comentarios sobre “Cita

  1. Un enamorado de la vida como Julio Cortazar, en el capítulo VII de su obra Rayuela, pone en boca de Horacio esto que le dice a su chica, la Maga.
    «Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta con cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujar con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
    Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un aroma viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua».

    ¿Quién no se ha visto reflejado en esta situación y quién no hubiera dado un pedazo de cielo por saberlo expresar así?¿A esto no se le puede llamar roce?
    BeSo

  2. el usuario anónimo no se si habla en chino o maldice en arameo.

    Todo cuerpo se desgasta por la fricción sea del roce con otros objetos que encuentra a su paso o con el aire que desplaza, dependerá de la velocidad y resistencia de los otros materiales.
    Así hay amores que fulminan en poco tiempo quemando una gran cantidad de energía y otros que son de lenta combustión, depende de la paciencia del «combustible».

  3. La cita es tuya, claro.

    Pero bueno, entre el roce, el cariño y el amor sale una buena mezcla, ¿no?
    Hay días en que prefiero el amor. Otros, simplemente prefiero que me rocen.

    Hay días que soy mala.
    Otros… simplemente perversa.

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